Capítulo 6: "Compañeros de juegos"

Todas reunidas, comentamos y charlamos en un tono medio-bajo. Con los segundos cubatas de la noche en la mano brindamos por lo que será la mejor de todas las fiestas. El ambiente comienza a calentarse y los temas pasan del terreno personal, donde se comentan en tonos burlescos las "hazañas" de nuestros amantes y sus regalos, vivencias y curiosidades, a la descripción milimétrica de algunas escenas sexuales en la medida que aumentan las rodas de chupitos. El ambiente está más que encendido y nos abandonamos a la noche…

Capítulo 5: "Nueva Habana"

Llegué a Nueva Habana hacía las 11 de la noche. Mi media hora de riguroso retraso ya había conseguido sacar de quicio a Clara aunque, por suerte, Silvia llegó justo detrás de mí, lo que aplacó su ira.

Las cinco entramos al local al son de una música de tambores y mientras bajábamos las escaleras hacía el sótano del club, la penumbra empezó a cubrir nuestros rostros y sólo la tenue luz, que hacía brillar nuestros vestidos, nos hacía visibles una vez llegadas al hall.

Capítulo 4: "Stand By"

Los días "después de" son los peores, sobre todo cuando se me acumulan...

Después de mi última noche con Mateo, después de aquella despedida y después de haber absorbido todas y cada una de aquellas sensaciones que dejó sobre mi cuerpo, me había quedado sin energía. Pero sin duda, el peor de mis sentimientos tras la "no ruptura", porque no se puede romper algo que nunca existió, fue el tener que reconocer, estudiar y asumir mis sentimientos por la pérdida de una "droga" que había comenzado a necesitar.

Capítulo 3: "Su confesión"

Una noche más como otras muchas nos encontrábamos en la habitación, tumbados boca arriba, desnudos, Mateo comenzó una conversación que en esa ocasión no entendí sencillamente porque no estaba preparada para hacerlo.
- Creo que voy a morir pronto...

Capítulo 2: "Tic Tac"

Lo que sabía de él era poco. Su nombre, su trabajo... lo normal que se suele contar cuando conoces a alguien. No tenía curiosidad por saber más, aunque de nuestras conversaciones se podía intuir cosas de su pasado, presente e incluso futuro... pero nunca preguntábamos más allá de lo que queríamos contarnos, sin importar que no lo entendiéramos. Lo que se decía era suficiente, lo que se callaba era innecesario o demasiado doloroso. Creo que de tener que poner algún nombre a lo que teníamos podría ser complicidad.